El epifitismo un estilo de vida

El epifitismo un estilo de vida

El epifitismo un estilo de vida

Las epífitas son plantas que viven sobre otras plantas. La gran mayoría vive encima de los árboles, aunque algunas también pueden crecer sobre cables de la electricidad, techos, vallas publicitarias, postes o lámparas del alumbrado público. Por crecer sobre los árboles y otras estructuras altas, las epífitas no pueden aprovechar el agua y los nutrientes que el suelo ofrece, sin embargo, en las alturas tienen mayor acceso a la luz del sol, elemento vital para el crecimiento de las plantas.

Las epífitas no son parasitas

Las plantas parásitas son aquellas que se alimentan de la savia de otras plantas. Penetran las ramas o el tronco de los árboles sobre los que crecen y succionan líquidos nutritivos, de la misma forma que un zancudo extrae la sangre de los animales que pica. Las plantas epífitas sólo usan el árbol hospedero (también llamado forófito) para crecer sobre él. Las plantas epífitas toman el agua de la lluvia y la niebla. Se alimentan del polvo que viaja en el aire y de la tierra que se acumula en los árboles sobre los que viven. A pesar de que con frecuencia son llamadas “parásitas”, las epífitas no invaden los tejidos de su hospedero para extraer agua ni alimento.

Orquídeas y bromelias. Plantas de las alturas

Las orquídeas, las bromelias, los líquenes, los musgos y los helechos son las epífitas más famosas y abundantes. Los musgos y líquenes forman tapetes que crecen sobre las piedras, árboles, materas y las paredes de las casas. Las orquídeas y bromelias viven sobre los árboles, producen millones de semillas muy pequeñas, tan pequeñas que forman un polvillo muy fino que el viento dispersa por el bosque, hasta que las lleva a un lugar apropiado para germinar y crecer. El guarataro (Vitex orinocensis) y el cedro amargo (Cedrela odorata), por ejemplo, son muy buenos hospederos, y sobre sus ramas crecen numerosas epífitas, como el quiche (Tillandsia rhomboidea) y la oreja de burro (Trichocentrum carthagenense).

¿Cómo suben a los arboles?

No todas las semillas de epífitas son dispersadas por el viento, algunas están recubiertas con una sustancia pegajosa con la que se adhieren al plumaje de las aves, al pelaje de los micos o a las patas de los insectos, de esta manera son transportadas hasta las ramas de los árboles. Otras epífitas nacen en el suelo, pero al crecer extienden sus ramas y trepan por el tronco de los árboles, hast a las ramas más altas, donde tienen mayor acceso a la luz solar. Otro tipo de epífitas nace sobre las ramas, pero al crecer dejan caer sus raíces hasta que llegan al suelo y se enraízan, aprovechando así el agua y los nutrientes que la tierra ofrece, las lianas son un ejemplo de este tipo de epífitas.

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