EPIFITARIO UN JARDÍN DENTRO DEL BOSQUE

 
EPIFITARIO, UN JARDÍN DENTRO DEL BOSQUE es un libro publicado por Fotosíntesis Colombia SAS en octubre de 2017 bajo el apoyo de CODENSA S.A E.S.P. Este libro contiene el catálogo fotográfico de 63 especies de plantas epífitas en veda (orquídeas y bromelias) rescatadas y reubicadas durante la ejecución de la medida de compensación correspondiente a la instalación de las torres de alta tensión para el proyecto Nueva Esperanza, ubicado en la zona del alto Tequendama, Cundinamarca. Además de las fotografías y la información de cada una de las especies, se presenta un recorrido por los ecosistemas y formaciones vegetales que involucra el proyecto, una pequeña revisión sobre la ecología de las plantas epífitas y un análisis sobre las medidas de compensación exigidas por ley y ejecutadas para el rescate y traslado de las epífitas
Esperamos con entusiasmo que no solo sea este un contenido didáctico con información importante para satisfacer curiosidades ecológicas, sino que además sea un placentero viaje por las formas y colores de los bosques andinos de nuestra región y de sus habitantes, especialmente lo que tiene que ver con las orquídeas y bromelias de la región del Alto Tequendama.

A continuación encontrará una pequeña muestra del libro. 

 

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Prólogo:

El compromiso total e irrestricto del Grupo ENELcon la protección y preservación al medio ambiente, se expresa mediante su política de biodiversidad, encaminada a la planificación y ejecución de todas sus actividades, aportando soluciones ambientales alineadas con las estrategias que permitan el desarrollo de los proyectos y su operación con un enfoque de sostenibilidad ambiental, llevándose a cabo la promoción del uso racional de los recursos, la minimización de los impactos y el estricto cumplimiento ambiental.

Sobre este fundamento, Nueva Esperanzaha sido un hito de referencia para el desarrollo de proyectos de infraestructura eléctrica en CODENSA - empresa del Grupo ENEL - que permitirá atender la demanda de energía eléctrica actual y futura de Bogotá y Cundinamarca, aportando para el desarrollo sostenible de la región, llevándonos a conocer nuestra historia y la importancia de la preservación de los recursos naturales.

En armonía con lo dispuesto por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca – CAR mediante
la Licencia Ambiental y medidas de manejo aprobadas por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en el año 2016 inició el rescate, traslado y reubicación de las especies en veda identificadas con anterioridad en los corredores donde se instalarían las líneas de transmisión.

De esta manera, nuestra empresa colaboradora, FOTOSÍNTESIS COLOMBIA miembro del CONSORCIO GEOSÍNTESIS emprendió dicha labor con dedicación y apasionamiento, retirando y trasladando manualmente y con el cuidado necesario cada una de las epifitas rescatadas de su hospedero original para ser reubicadas en nuevos individuos arbóreos.

Nueva Esperanza situada en un lugar que se abre camino a través de la niebla y la montaña, permitió comprender la generosidad que la naturaleza nos brinda a través de la flora y fauna circundante, demostrando que es posible realizar proyectos ambientalmente sostenibles, integrando el desarrollo con la conservación.

De esta manera, el BOSQUE RENACE constituyó el hábitat propicio para acoger a sus nuevas integrantes, brindando todas las condiciones necesarias para su sobrevivencia y cumpliendo con su función de conservación de flora y fauna nativa de la zona del Tequendama, iniciativa de sostenibilidad que desde el Grupo ENEL se ha venido consolidando.

El libro “Epifitario – Un jardín dentro del bosque” nos permite realizar un viaje fascinante a través de sus páginas llevándonos a descubrir la enigmática belleza de las epífitas, así como la importancia de ellas en la conservación para la biodiversidad de los ecosistemas y demostrando que es posible integrar la preservación del ambiente con el desarrollo de los nuevos proyectos.

Por: David Felipe Acosta, Gerente General, Codensa. 

Presentación:

A tan solo 20 kilómetros del centro de Bogotá, en el municipio de Soacha, sobre el altiplano más extenso de la cordillera Oriental colombiana, se esconde uno de los más antiguos tesoros paisajísticos de Cundinamarca: el Salto de Tequendama, una de las caídas de agua más imponentes del país, cuna de la cultura Muisca.

Centenariamente admirado por naturalistas, botánicos, científicos, ilustradores y geógrafos, el caudal del río Bogotá encuentra en el Tequendama el inicio de su descenso vital hacia el valle del río Magdalena.

No muy lejos de allí, entre los relictos de bosque andino que aún quedan en la zona, adyacente a la subestación Nueva Esperanza, se esconde el epifitario del Bosque Renace, un jardín dentro de un bosque de roble, adornado con 3200 plantas en veda (Especialmente epífitas), producto del rescate y traslado llevados a cabo durante el proyecto Nueva Esperanza.

Este libro es producto de este esfuerzo por recuperar la flora más sensible de la región. Contiene un catálogo fotográfico con información sobre 63 especies de orquídeas y bromelias (Epífitas), un recorrido por los ecosistemas y formaciones vegetales involucrados en el proyecto, una pequeña revisión sobre la ecología de las plantas epífitas y un análisis sobre las medidas de compensación y manejo exigidas por ley.

Así mismo, se contextualiza geográficamente el lugar y se hace un recuento de algunos acontecimientos históricos importantes en la región del Tequendama, acompañado de una serie de ilustraciones científicas de algunas especies importantes.

Este trabajo es un esfuerzo por trascender los límites del lenguaje de la divulgación científica, valiéndose de herramientas estéticas contemporáneas sin perder la rigurosidad técnica, lo que resulta en un altísimo caudal de contenido gráfico y que tiene como firme propósito el de informar y sensibilizar a todo tipo de público. Se trata de un aporte importante al conocimiento de la flora de Colombia y especialmente a la de Cundinamarca.

Por ello, esperamos con entusiasmo que este no solo sea un contenido didáctico con información importante para satisfacer curiosidades ecológicas, sino además un placentero viaje por las formas y colores de los bosques andinos de nuestra región y de sus habitantes, especialmente lo que tiene que ver con las orquídeas y bromelias de la región del Alto Tequendama.

Introducción:

La riqueza biológica de Colombia es tan abrumadora como desconocida. Valles, ríos, desiertos, selvas, océanos, llanuras y montañas rebullen de vida en un complejo y frágil entramado de exuberancia.

Características climáticas y geográficas variadas producen ecosistemas que albergan múltiples endemismos, es decir, especies exclusivas de regiones o localidades específicas.

Asociado con la riqueza biológica, los ecosistemas del país también preservan un rico conjunto de saberes tradicionales, componente fundamental del patrimonio colombiano. Conocimiento sobre mareas, ciclos de lluvia, especies y cultivos ha sido acumulado durante milenios por las comunidades ancestrales. En el saber tradicional se encuentra una valiosa lección sobre la manera en que los humanos, como una especie más de la dinámica ecológica, debemos relacionarnos con el lugar en que vivimos. Respeto, conocimiento, admiración y capacidad de asombro frente a la naturaleza son factores comunes en las narrativas indígenas sobre la tierra, una noción que tiene que ser tenida en cuenta en estos momentos de cambio climático, sobrepoblación, posconflicto y antropoceno.

Sin embargo, la biodiversidad, los paisajes, las especies, las lenguas indígenas y el conocimiento ancestral se encuentran en peligro de desaparición. El avance de la frontera agroindustrial, la extensión de las ciudades y los monocultivos son solo algunos de los procesos que amenazan nuestra biodiversidad. La especie humana y su infraestructura de mantenimiento son particularmente vulnerables a cambios ecológicos drásticos. Aunado a lo anterior, un profundo desconocimiento y falta de interés por nuestra diversidad agravan aún más el panorama ambiental en Colombia.

Los gobiernos han hecho esfuerzos por regular el uso y la intervención de nuestra biodiversidad. Vedas, medidas de compensación y manejo, establecimiento de áreas protegidas y restricción al comercio de especies amenazadas son algunas de las medidas estipuladas en la legislación, pero hacen falta esfuerzos para hacer cumplir las leyes y para implementarlas en todo el territorio nacional. La ignorancia sobre nuestra diversidad hace imposible el estricto y preciso cumplimiento de las leyes, e impide estudiar con rigurosidad el estado de poblaciones, comunidades y ecosistemas. Dada la magnitud de nuestra biodiversidad, son irrisorios los esfuerzos que hacemos para estudiarla y cuidarla.

La naturaleza no está al servicio del hombre. Los ataques contra el medio ambiente son ataques contra  la especie humana, puesto que somos un eslabón más del complejo entramado de la vida. Cada especie que se extingue y cada bosque que se degrada, nos aleja del sueño de coexistir en un ambiente saludable y de optar por el bienestar general de las comunidades y ecosistemas, por encima de los intereses particulares.

Nuestro reto consiste en comportarnos como especie y no como individuos, respetando y valorando el lugar donde vivimos.